Volumen I, capítulos 3-4
Capítulo 3
Estudiante en la universidad de Ingolstadt
En el señor Waldman hallé un verdadero amigo
Mi interés causaba el asombro de los alumnos, y mis adelantos el de los maestros.
Así pasaron dos años durante los cuales no volví a Ginebra, pues estaba entregado de lleno al estudio de los descubrimientos que esperaba hacer
progresé con tal rapidez que tras dos años conseguí mejorar algunos instrumentos químicos, lo que me valió gran, admiración y respeto en la universidad
Para examinar los oríge- nes de la vida debemos primero conocer la muerte. Me familiaricé con la anatomía, pero esto no era suficiente.
yo mismo estaba capacitado para infundir vida en la materia inerte
de mi capacidad para infundir vida a un animal tan maravilloso y complejo como el hombre.
Recogía huesos de los osarios, y violaba, con dedos sacrílegos, los tremendos secretos de la naturaleza humana
Capítulo 4
noche de noviembre con- templé el final de mis esfuerzos
una de la madrugada, criatura abría sus ojos amarillentos y apagados.
¿Cómo expresar mi sensación ante esta catástrofe, o describir el engendro que con tanto es- fuerzo e infinito trabajo había creado?
la hermosura del sueño se desvanecía y la repugnancia y el horror me embargaban
pude dormir, pero tuve horribles pesadillas
cadáver demoníaco al que tan fatalmente había dado vida.
Recorrí las calles, sin conciencia clara de dónde estaba o de lo que hacía
Henry Clerval, que, al verme, bajó enseguida. Le recuerda al hogar.
Se devuelve a su hogar y encuentra no encuentra al monstruo
Clerical lo cuida cuando llega a la casa
Luego de que Frankenstein se siente bien Clerval le pasa una carta de la prima.
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